Desde una perspectiva de ingeniería y fabricación, los prototipos SLA son excepcionalmente adecuados para una amplia gama de operaciones de posprocesamiento, incluidas el roscado, el pegado, la pintura y otros acabados. Esta versatilidad es una de las principales razones por las que SLA es una tecnología clave para el prototipado y la producción de bajo volumen. Sin embargo, el éxito depende de comprender el comportamiento del material y seguir los procedimientos correctos.
Sí, las piezas SLA pueden roscarse, pero con consideraciones importantes. Las resinas fotopoliméricas estándar son relativamente frágiles en comparación con los termoplásticos como ABS o Nylon.
Técnica: Utilice machos afilados y de alta calidad, y emplee un proceso lento y controlado para evitar generar tensiones excesivas que puedan causar grietas o astillamientos. Taladrar ligeramente más pequeño el agujero piloto puede proporcionar un mejor acoplamiento de rosca.
Mejor Práctica: Para ensamblajes repetidos o mayores requerimientos de resistencia, se recomienda encarecidamente el uso de inserciones roscadas. Las inserciones térmicas (que se funden dentro de un orificio preformado) o las autorroscantes proporcionan una conexión roscada mucho más duradera y fiable al distribuir la carga y aprovechar la resistencia del metal.
Selección de Material: Si la creación de roscas fuertes y duraderas es un requisito principal, considere el uso de una resina de ingeniería “Tough” o “Durable”, que ofrece mayor resistencia al impacto y elongación a la rotura, lo que las hace más tolerantes a las operaciones de roscado.
Las piezas SLA se adhieren muy bien. La clave para una unión fuerte es una preparación adecuada de la superficie.
Adhesivos: El cianoacrilato (Super Glue) es el adhesivo más común y eficaz para unir piezas SLA entre sí o con otros materiales. Los epóxicos de dos componentes también proporcionan excelente resistencia y capacidad de relleno de huecos.
Preparación de la Superficie: Un ligero arenado o lijado de las superficies de unión crea microabrasiones que aumentan drásticamente el área de contacto y la adherencia mecánica. Posteriormente, limpie con alcohol isopropílico para eliminar polvo o agentes desmoldantes.
Proceso: Aplique el adhesivo con moderación, sujete las piezas firmemente y permita que el adhesivo cure por el tiempo completo especificado por el fabricante.
Las piezas SLA ofrecen una excelente base para pintar, pero una preparación meticulosa es indispensable para lograr un acabado profesional y duradero.
Poscurado: Asegúrese de que la pieza esté completamente poscurada. Esto estabiliza el material y evita que resina sin curar se filtre posteriormente y arruine el trabajo de pintura.
Lijado: Comience con una lija de grano grueso para eliminar líneas de capa y marcas de soporte, luego avance a un grano fino (por ejemplo, 400–600) para crear una superficie lisa. El lijado húmedo ayuda a evitar el embozamiento del papel de lija.
Imprimación: Este es el paso más crítico. Aplique una imprimación de relleno de alto espesor para cubrir las microestrías restantes y crear una superficie uniforme. Lije nuevamente con grano fino para alisar.
Pintura: Use pinturas compatibles, como lacas acrílicas o esmaltes. Aplique varias capas ligeras en lugar de una sola capa gruesa para evitar escurrimientos. Para máxima durabilidad y calidad estética, el recubrimiento en polvo no es adecuado para plásticos; sin embargo, un proceso profesional de pintura por pulverización puede ofrecer excelentes resultados.
Capa Transparente (Opcional): Un barniz transparente protegerá la pintura y puede proporcionar el nivel de brillo deseado (mate, satinado o brillante).
Lijado y Pulido: Como se explicó anteriormente, este proceso puede transformar un acabado mate estándar en una superficie lisa y de alto brillo.
Suavizado por Vapor: Aunque es común para piezas FDM (usando acetona en ABS), no se suele aplicar a resinas SLA, ya que no existe un disolvente universal que logre un acabado similar sin degradar la pieza.
Metalización: Las piezas SLA pueden metalizarse al vacío o galvanizarse (con un recubrimiento conductor especial) para lograr una apariencia cromada, dorada u otro acabado metálico en prototipos estéticos.
Mecanizado: Aunque poco común, las piezas SLA completamente curadas pueden mecanizarse o perforarse ligeramente. No obstante, su fragilidad requiere operaciones de baja tensión para evitar grietas.
Diseñe para el Posprocesamiento: Anticipe las necesidades posteriores. Añada material adicional para el lijado y diseñe características para insertar componentes.
Seleccione Resinas según la Función: Adapte la resina al proceso posterior. Use resinas “Tough” para piezas que requieran roscado; use resinas estándar para piezas destinadas principalmente a pintura.
El Orden del Proceso es Crítico: La secuencia general es: Lavado > (Lijado en Estado Verde Opcional) > Poscurado > Lijado > Imprimación/Pintura > Ensamblaje (Pegado/Roscado).
En resumen, SLA no es un proceso final sino un punto de partida versátil. Su verdadero valor se desbloquea mediante un posprocesamiento experto, lo que permite crear componentes fuertes, detallados y estéticamente acabados que cierran la brecha entre el prototipo y la pieza de uso final.